viernes, 11 de junio de 2010

Violencia Intrafamiliar o Violencia Doméstica


PANORAMA GENERAL

La violencia intrafamiliar tiene como principal ingrediente el maltrato, abandono y abuso a los niños y niñas, sin embargo [...] se desconoce su verdadera magnitud e impacto en la niñez porque no se cuenta con estadísticas reales; además porque generalmente se remite a los espacios más íntimos de la convivencia familiar1 [...] que afectan a las mujeres. Quizás por ello se observa que las leyes aprobadas en los países se han dirigido a proteger, como principal víctima, a las mujeres.
La violencia intrafamiliar se define como aquella que tiene lugar dentro del hogar o la familia, ya sea que el agresor comparta o haya compartido el mismo domicilio. Comprende, entre otros, la violación, el maltrato físico, psicológico y el abuso sexual2. Consecuentemente, por tratarse de un expresión que atañe a los miembros del hogar, se interpreta que la violencia intrafamiliar trasciende la violencia doméstica en contra, exclusivamente, de las mujeres porque afecta a los niños y a las niñas que viven allí.
Observemos las siguientes estadísticas de América Latina y de algunos países de la región que, aunque no son representativos de la problemática, sí revelan la magnitud y ramificación del problema:
Si bien se dispone de escasos datos sobre la violencia social y doméstica contra la niñez y adolescencia en América Latina, se muestra la existencia de más de 7 millones de niños y niñas en las calles así como porcentajes elevados de violencia doméstica contra ellos.
80.000 niños y niñas que mueren al año a causa de la violencia intrafamiliar. Por eso el maltrato infantil de los hogares es uno de los principales motivos que impulsa a los niños y niñas a vivir fuera de sus hogares.
Entre el 10% y el 36% de las mujeres, según el país, han sido objeto de violencia física o sexual.
Cada hora muere una mujer al complicarse su embarazo a causa de la violencia intrafamiliar y hasta un 33% de mujeres embarazadas son sujetas de abuso
La mayoría de las mujeres víctimas de la violencia intrafamiliar tienen entre 24 y 45 años de edad.
Argentina: Un promedio de 3.500 casos de violencia doméstica atendidos en Buenos Aires. 5.000 víctimas de violencia conyugal y abuso sexual en Córdoba. Entre 5.000 y 7.000 violaciones denunciadas anualmente. Las cifras por condena sexual oscilan entre 500 y 700 anuales7. 4 millones de niños y niñas desnutridos8
Bolivia: 39 homicidios de mujeres desde el 2001 hasta el 2003; 39 casos de violaciones denunciadas
Brasil: Desde 1999 hasta el 2001 se registraron 113.713 casos de lesión corporal; 4.076 casos de malos tratos; 4.697 casos de estupro; 1.242 de tentativas de estupro. 7 a 8 millones de niños y niñas de 5 a 18 años viven y trabajan en la calle a causa de la violencia en sus hogares y 800.000 son niñas que viven en la calle y son explotadas sexualmente.
Chile: El 11.4% de las parejas de jóvenes han sufrido la violencia psicológica y el 9% la física o sexual; un 24% de parejas jóvenes universitarias han sufrido la violencia física y el 51% la psicológica. 63% de niños y niñas sufren de violencia doméstica. El 75% del personal de salud no tiene adiestramiento suficiente para responder a los padres sobre el castigo corporal.
Colombia: De 1996 al año 2000 las denuncias por violencia doméstica ascendieron de 51.451 a 68.585 (79% mujeres víctimas) y diariamente se registran 200 casos de violencia intrafamiliar, es decir 8 cada hora. El 49% de mujeres maltratadas dijeron que sus hijos habían sido golpeados. En la década de los noventa murieron 1.077 niños y niñas por negligencia o abuso.
Costa Rica: en el 2002 murieron 7 niños y niñas a causa de la violencia en sus hogares. 3.914 niños y niñas víctimas de maltrato y hasta abuso sexual en el año 2002. La provincia de Alajuela es la provincia con mayor incidencia de casos de abuso sexual intrafamiliar. También se registraron 23.914 casos de maltrato a menores en el año 2002.
Guatemala: 1.118 mujeres asesinadas y 700 muertes este año17; 300 violaciones y 19.000 denuncias en el 2001.
•México: 9 millones de mexicanas dicen haber sufrido un tipo de violencia19 En uno de cada 10 hogares se vive la violencia intrafamiliar y las víctimas más comunes (44.9%) son los hijos(as) y las cónyuges un 38.9%. En México se dice que la violencia afecta más a las mujeres instruidas, activas y que viven en unión libre.
Nicaragua: Las víctimas continúan siendo las niños, niños y adolescentes. En el año 2002, 12.097 víctimas de violencia intrafamiliar (el 14% son niños y niñas menores de 13 años y un porcentaje similar entre 14 y 18 años). Los hijos(as) de mujeres maltradas tienen más del doble de probabilidad de presentar problemas de aprendizaje y comportamiento y 7 más de ser, a su vez, víctima de abuso, que los hijos(as) de madres no maltradas.
Perú: 80.000 niños y niñas que sufren diferentes tipos de violencia que motiva que huyan e sus hogares
Uruguay: el 44% de las personas que sufren maltrato dentro del hogar son niñas y un 55% niños. El 45% de los niños(as) maltratados tienen entre 6 y 12 años y un 20% es mayor de 12. Casi dos de cada diez niños y niñas (18% en situación de maltrato tienen entre 3 y 5 años y un 8% es menor de 326. En el año 2001 se presentaron 29 muertes por violencia doméstica; 9 intentos de femicidio; 44 violaciones; 951 denuncias por violencia doméstica.
El Salvador: Aunque no se puede contabilizar, son muchos los niños y niñas que se ven obligados a trabajar en la calle para llevar el ingreso a la familia y luego regresar a la casa por la noche.
· República Dominicana: 7.884 casos se registraron de violencia doméstica en el año 2003, un promedio mensual de 657 casos y 222 niños y niñas huérfanos hasta ese año.

1. Ciclos de la violencia intrafamiliar
La violencia intrafamiliar transita a través de un proceso cíclico que se repite, según los expertos, cada vez con más gravedad y frecuencia. Estos ciclos y sus características aluden a las relaciones de parejas entre hombres y mujeres y no se se refieren a la violencia que se ejerce contra la niñez:

1.1 Primer ciclo: Acumulación de tensión
A medida que la relación continúa, se incrementa la demanda así como el stress. Hay un incremento del comportamiento agresivo, más habitualmente hacia objetos que hacia la pareja. Por ejemplo, dar portazos, arrojar objetos, romper cosas.
El comportamiento violento es reforzado por el alivio de la tensión luego de la violencia.
La violencia se mueve desde las cosas hacia la pareja y puede haber un aumento del abuso verbal y del abuso físico.
La pareja intenta modificar su comportamiento a fin de evitar la violencia. Por ejemplo: mantener la casa cada vez más limpia, a los hijos(as) más silenciosos, etc.
La mujer comienza a sentirse responsable por el abuso. El violento se pone obsesivamente celoso y trata de controlar todo lo que puede: el tiempo y comportamiento de la mujer (cómo se viste, adónde va, con quién está, etc.)
El violento trata de aislar a la víctima de su familia y amistades. Puede decirle, por ejemplo, que si se aman no necesitan a nadie más, o que los de afuera son de palo, o que le llenan la cabeza, o que están locos etc.
Esta fase difiere según los casos. La duración puede ser de semanas, días, meses o años. Se va acortando con el transcurrir del tiempo.

1.2 Segundo ciclo: Episodio agudo de violencia
Aparece la necesidad de descargar las tensiones acumuladas. El abusador hace una elección acerca de su violencia. Decide tiempo y lugar para el episodio, hace una elección consciente sobre qué parte del cuerpo golpear y cómo lo va a hacer.
Como resultado del episodio la tensión y el stress desaparecen en el abusador. Si hay intervención policial él se muestra calmo y relajado, en tanto que la mujer aparece confundida e histérica debido a la violencia padecida.

1.1 Tercer ciclo: Período de calma, arrepentimiento o luna de miel
Se caracteriza por un período de calma, no violento y de muestras de amor y cariño.
En esta fase puede suceder que el golpeador tome a su cargo una parte de la responsabilidad por el episodio agudo, dándole a la pareja la esperanza de algún cambio en la situación a futuro. Actúan como si nada hubiera sucedido, prometen buscar ayuda, prometen no volver a hacerlo, etc.
Si no hay intervención y la relación continúa, hay una gran posibilidad de que la violencia haga una escalada y su severidad aumente.
A menos que el golpeador reciba ayuda para aprender métodos apropiados para manejar su stress, esta etapa sólo durará un tiempo y se volverá a comenzar el ciclo, que se retroalimenta a sí mismo.
Luego de un período se vuelve a la primera fase y todo comienza otra vez lo cual muestra que la violencia es un modelo de conducta aprendida. Según algunos expertos, influyen los siguientes factores:
• Falta de control de impulsos
• La carencia afectiva
• Incapacidad para resolver problemas adecuadamente. Además, en algunas personas podrían aparecer variables de abuso de alcohol y drogas.
Una investigación de los psicólogos norteamericanos, el Dr. John Gottman y Dr. Neil Jacobson señalan que las personas maltratadoras caen en dos categorías: pitbull y cobra, con sus propias características personales30:
Pit bull:
• Solamente es violento con las personas que ama
• Celoso y tiene miedo al abandono
• Priva a pareja de su independencia
• Pronto a orar, vigilar y atacar públicamente a su propia pareja
• Su cuerpo reacciona violentamente durante una discusión
• Tiene potencial para la rehabilitación
• No ha sido acusado de ningún crimen
• Posiblemente tuvo un padre abusivo.

Cobra:
• Agresivo con todo el mundo
• Propenso a amenazar con cuchillos o revólveres
• Se calma internamente, según se vuelve agresivo
• Difícil de tratar en terapia psicológica
• Uno depende emocionalmente de otra persona, pero insiste que su pareja haga lo que él quiere.
• Posiblemente haya sido acusado de algún crimen
• Abusa de alcohol y drogas.

ANÁLISIS DEL IMPACTO EN LA IGLESIA Y RECOMENDACIONES
“No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas”. Nehemías 4:14
Como se observa la violencia intrafamiliar es el uso de la fuerza, física y psicológica, dentro del núcleo familiar donde se subyuga la voluntad del más débil o vulnerable. La realidad de la violencia intrafamiliar y particularmente, su impacto en la niñez y adolescencia, ha sido invisibilizada por la Iglesia del Señor.

Efectivamente, los gobiernos y la sociedad civil están creando y accionando leyes en contra de este fenómeno pero la Iglesia no se ha manifestado como agente de cambio que levante la voz con la luz del evangelio de Jesucristo. Esta voz no solamente es a favor de las víctimas sino de los que se están convirtiendo en posibles victimarios sino son atendidos como corresponde, los niños y niñas maltratados, abusados y abandonados que necesitan ayuda.
La Iglesia no puede permanecer indiferente ni neutral ante las voces de los maltratados que claman por una respuesta porque desde esta perspectiva los creyentes en Jesucristo estamos llamados a proponer una alternativa cristiana ante toda forma de violencia.
Como Nehemías, los cristianos debemos de luchar para promover un estilo de vida que responda a los valores del Reino de Dios y que involucre la relación del entorno con la vida familiar. Por lo tanto, es necesario identificar algunas utopías que obstaculizan el ministerio de fortalecer la familia, de cuidar a la niñez y de prevenir la violencia intrafamiliar:
¨ La Utopía Idealista de que la familia cristiana está exenta de interacciones violentas.
¨ La Utopía Ingenua de que una familia por ser cristiana está libre de conflictos.
¨ La Utopía ilusoria de una paz familiar basada en relaciones de poder y desigualdad.
¨ La Utopía absurda de que para estabilizar a la familia de hoy es necesario volver a los antiguos modelos de familia patriarcal.
¨ La Utopía Incoherente de que la evangelización excluye la misión integral del ser humano.
¨ La utopía cándida que el cristiano está obligado a soportar el maltrato y no hacer nada para protegerse y evitarlo.
¨ La utopía evasiva que nos lleva a pensar que la violencia no es asunto nuestro. }
¨ La utopía conformista que si nos resignamos y aceptamos el maltrato, Dios nos premiará.
¨ La utopía fantasiosa que la salvación nos promueve de la casa al cielo.
Los principios bíblicos exhortan a la reconciliación y a resolver pacíficamente los conflictos, por ello es tiempo de que la Iglesia rompa el silencio porque que la violencia intrafamiliar es un problema social del que también debe de responsabilizarse31. La Iglesia no puede volverse intolerante porque no contribuiría ni a prevenirla ni a promover la convivencia familiar en amor. [...] cuando la intolerancia desemboca en violencia, hiere el corazón de las personas, desconcierta a las familias, y rompe la convivencia cotidiana. Una persona que sufre violencia no puede dar lo mejor de sí ni en los estudios ni en el trabajo. Lo normal es que viva llena de tristeza y pierda el sentido de su proyecto de familia y de sus actividades más vitales. Sus comportamientos cambian y tienden a proyectar esa violencia en su propio radio de acción. Asimismo [...] esto sucede con los niños y niñas maltratados quienes, al crecer, muy frecuentemente vuelven a repetir estas conductas erradas, dolorosamente aprendidas [...]
[...] Por ello si el hogar no es un lugar donde la familia acoja a Dios, la Iglesia puede enseñar la pedagogía del amor, la misma que Jesús nos regalara con sus palabras y su ejemplo. Un hogar donde cada uno encuentre acogida y nunca sienta rechazao, ni temor, menos aún, falta de respeto o agresión física o verbal. [...].