jueves, 30 de diciembre de 2010

El protestantismo no sólo crece en Latinoamérica. En China alcanza los 40 millones de fieles


En 1949 había 3 millones de católicos y 300.000 protestantes; ahora la proporción es de 14 millones de católicos y 40 millones de protestantes. Son datos de un reciente estudio sociológico realizado por la Universidad Normal del Este de China, en Shanghai.

La Iglesia católica languidece en Europa, sobrevive en áfrica y sufre deserciones en América Latina, tal cual ha revelado el reciente viaje de Benedicto XVI. La que si crece es la Iglesia protestante, y no sólo en Africa o América. También en China.

En China también ha crecido la brecha entre unos y otros. Así como en 1949, antes de la llegada al poder del Partido Comunista, había 3 millones de católicos y 300.000 protestantes; ahora la proporción es de 14 millones de católicos (10 en la clandestinidad) y 40 millones de protestantes.

Y no son datos de instituciones religiosas, sino de un reciente estudio sociológico realizado por la Universidad Normal del Este de China, en Shanghai.

Joaquín Beltrán, antropólogo social y profesor de Estudios de Asia Oriental en la Universidad Autónoma de Barcelona, está convencido de que la religión tiene en China un vivero inmenso «a la vista de la situación socioeconómica».

En una población de 1.300 millones, según el Banco Mundial, hay 600 millones que sobreviven con menos de dos dólares al día; la confianza casi ciega que muchos depositaban en el Partido Comunista hace tiempo que se ha desengañado y busca otros ideales. «En un pueblo tan apegado a los rituales y aforismos morales, la religión se presenta como una tabla de salvación con toda naturalidad».

Ahora, pese al ateísmo oficial, se impone en las empresas la memorización de ´ocho virtudes´ que parecen un calco de las máximas de Confucio: ´Ama la patria, sirve al pueblo, estudia, trabaja duro, valora el apoyo mutuo, sé honesto, respeta la ley y sé austero´. Y todo, según el presidente Hu Jintao, en aras de «una sociedad armoniosa», un concepto acuñado por Confucio hace 2.500 años.