martes, 27 de febrero de 2018

Asombroso! 3.000 misioneros presentan el evangelio en las Olimpiadas de Corea del Norte

Los cristianos voluntarios distribuyen literatura y muestran que la salvación es “más valiosa que el oro”
Los Juegos Olímpicos de Invierno de 2018, en PyeongChang, Corea del Sur, terminan este fin de semana. Después de casi un mes de medallas distribuidas y récords batidos, los atletas de todo el mundo volver a casa con diferentes experiencias para contar. En las gradas, miles de aficionados al deporte disfrutaron del evento.
Pero en el exterior de los gimnasios y arenas, lejos de los focos, unos 3.000 misioneros están aprovechando el evento para predicar el evangelio. Aproximadamente mil de ellos están en las calles de Pyeongchang, o frente a los lugares de competición. Los otros 2.000 misioneros-surcoreanos y extranjeros- están trabajando en la ciudad vecina de Gangneung, donde se realizan los eventos olímpicos de interior.
Marty Youngblood, líder del equipo de misiones de la Convención Batista de Georgia (EEUU), está en su quinta olimpiada. Él dice que aunque no hay una cuenta confiable de misioneros en las otras, el número de misioneros locales de Corea del Sur supera en mucho el de las otras ediciones.
Esto se explica por qué Corea del Sur es el segundo país que más envía misioneros en el mundo, detrás de los Estados Unidos. La visión misionera de sus iglesias es antigua y consolidada.
Las Iglesias cristianas unidas de Corea, que reúne 144 congregaciones en el país, ayudó a los misioneros extranjeros a encontrar lugares para quedarse y les ayudó a comprender mejor la cultura coreana. Muchas iglesias evangélicas coreanas montaron “estaciones de recepción” a los turistas en sus estacionamientos, donde distribuyen aperitivos, café y literatura cristiana.
La Iglesia Presbiteriana de Somang, situada muy cerca del estadio olímpico,  acogió presentaciones de una orquesta en vivo y miembros de la iglesia vestidos con trajes tradicionales. Ella es sólo una de las 26 iglesias de Gangneung con ministerios directamente involucrados en la evangelización durante los juegos.
Hay misioneros que ofrecen bebidas calientes para atletas y turistas como forma de iniciar una conversación y tener la oportunidad de hablar de fe. Otros, en su mayoría universitarios, distribuyen literatura en diversas lenguas y están dispuestos a dar su testimonio a todos que deseen oírlo.
Curiosamente, uno de los ministerios que afirma haber logrado atraer a más gente a su stand es de la Unión de Estudiantes Bautista. Según el pastor Myungsu No, que está trabajando con ellos este año, sus alumnos están cambiando pins (broches). Esta es una ‘fiebre’ en toda Olimpiada de Invierno.
Mientras que la mayoría de los atletas y turistas llevan pins que retrata un determinado país, deporte o equipo, los grupos misioneros ofrecen uno que dice “Más valioso que el oro”. Cuando la gente pregunta lo que significa, hacen una breve explicación sobre la salvación.

¡BRASIL SE VUELVE A CRISTO! Más del 61% del población es Cristiana y esto va en aumento.

La cifra de cristianos evangélicos en el país había crecido un 61% en diez años. Había entonces, en 2010, 42.310.000 evangélicos en Brasil, el 22.2% de la población
El último Censo del IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística) concluía que la pérdida ya habitual de fieles católicos, que se situaba en torno al 1%, había aumentado notablemente, mientras que el también constatado aumento de creyentes evangélicos.
En base a unos de estos cortes José Eustaquio Diniz Alves, demógrafo de la Escuela Nacional de Ciencias Estadísticas del IBGE, constata que se mantiene esta tendencia y que “Es posible que dentro de diez o quince años Brasil no tendrá ya una mayoría de población católica”.
Algunos datos de otras investigaciones recientes validan también el crecimiento evangélico, especialmente en las zonas metropolitanas de las grandes ciudades. Por ejemplo, en la periferia de Sao Paulo habría 52 evangélicos por cada 100 católicos, mientras que en Río de Janeiro serían 71 por cada 100. 
En ese estudió concluyó el 20% de los brasileños había sido católico pero que ya no lo era. La búsqueda de una “mejor relación con Dios” fue para el 81% de ellos la causa para su cambio de creencias. Para un 69% lo fue la forma o el estilo de vivir la fe en su nueva iglesia, y para un 60% el “más adecuado énfasis” en cuestiones éticas.
En 2015 el Instituto Pew realizó un estudio del panorama de las creencias en Latinoamérica con muestreo en dieciocho países del continente, incluyendo Brasil.