martes, 16 de octubre de 2018

PASTOR EVANGÉLICO ES OBLIGADO A EXILIARSE POR LLEVAR ALIMENTOS Y ORACIONES

Ayudar con alimentos y oraciones a personas que participaron, meses atrás,  en protestas en contra del gobierno de Nicaragua, condenó al exilio al pastor evangélico, Rudy Palacios, después que las autoridades giraron orden de captura en su contra,  por supuestas vinculaciones con actividades terroristas.
Palacios en compañía de dos hijos decidió abandonar el país, el pasado mes de julio, tras recibir mensajes de amenaza en su contra y la de su familia, a través de Facebook, por lo que tuvo que huir como delincuente sin cometer ningún delito.
El religioso narró a un medio de circulación nacional del país Centroamericano, que su huida para salvar su vida y la de sus vástagos, le significo renunciar a su esposa, una hija menor y a su congregación que pastoreó durante once años, en la ciudad de Jinotepe, en Carazo, Nicaragua.
El líder cristiano evangélico, antes de su huida, pastoreaba la iglesia La Roca, donde se congregaban 1, 500 miembros, quienes habían perdido la tranquilidad, por las amenazas de ataques de la Policía Nacional para remover los tranques que la población había levantado, en esos días, como forma de protesta, y tal situación era una preocupación para el pastor, de acuerdo al reporte del medio de comunicación.
“Las amenazas comenzaron a llegar desde el mes de mayo, cuando decidí apoyar con alimentos y oraciones a jóvenes que sufrían de la represión en mi ciudad. Me hacían llamadas, recibía mensajes en WassApp, en Facebook o me enviaban emisarios, hicieron pintas en mi casa con mensajes amenazantes” narró Palacios, desde su exilio en Costa Rica, para La Prensa.
Palacios tiene una trayectoria de 23 años como pastor, estudió en el seminario Teológico Bautista, luego fue pastor de la iglesia Bautista durante 10 años y fundo la iglesia La Roca, que tiene ocho subsidiarias en los departamentos orientales del pacífico de Nicaragua.
La última vez que su rebaño lo vió en la iglesia fue en junio, cuando llegó a dar el mensaje de domingo, donde menos de la mitad de la congregación estaba asistiendo por el estado de convulsión que había en la ciudad.
Ahora en contra del líder religioso pesa una acusación de terrorismo de parte de las autoridades, por lo que tiene orden de captura, y esto lo impide regresar al país y su pueblo natal; “jamás me imaginé ser un perseguido y menos que me catalogaran como criminal, Sin embargo, tengo mi conciencia tranquila, no he robado, no he matado, sólo he dicho la verdad y la seguiré diciendo” manifestó el pastor evangélico, desde el exilio, para La Prensa.
La iglesia La Roca era una de las más grandes de esa ciudad, cuando había buena asistencia se congregaban hasta 600 personas. Pero, ahora sin su pastor, con tres miembros muertos, otros encarcelados y huyendo, los que quedan hacen esfuerzo por continuar congregándose, en un lugar más pequeño.